Cuando el suicidio se asoma

El suicidio de adolescentes se ha convertido en un problema de salud pública, según alerta la Organización Panamericana de la Salud en su último informe en 2021. Profesionales de la salud mental han dado cuenta del aumento de suicidios, casos que lo han intentado fallidamente o la ideación suicida durante o después del confinamiento y las restricciones generadas por la pandemia.

Azucena Diez, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría Infantil en España, refiere: “La interrupción de las rutinas y las restricciones sociales se han asociado al uso excesivo de tecnologías y limitación de la actividad física. Además, algunos niños y adolescentes ya estaban expuestos a situaciones de pobreza, abuso o violencia que empeoraron con la pandemia”

Un informe de Cecodap advierte que los casos de suicidios de adolescentes en el país están en aumento desde 2017, año en el que la emergencia humanitaria compleja se acentuó en el país. “Anualmente, hemos encontrado un incremento significativo de este tipo de sucesos: en 2014 se reportaron 11 casos de suicidio de niños, niñas y adolescentes; en 2015 se registraron 14 suicidios; en 2016, fueron 17 casos, y en 2017 el informe señaló que habían ocurrido al menos 34”. Para el 2019 se contabilizaron 88 casos y en el primer semestre del año 2020, el Observatorio Venezolano de Violencia, documentó 19 casos más.

En el mismo documento se detalló que el Servicio de Atención Psicológica (SAP) de Cecodap, entre enero y junio de 2020, 31% de las asistencias fueron debido a las alteraciones en su estado de ánimo. De ese total, 20% presentaron riesgos de ideación e intento de suicidio.

Sin programas de prevención

La preocupación por el aumento de este fenómeno es que no existen programas de prevención del suicidio en niños, niñas y adolescentes en el país. «No se encontraron campañas educativas y formativas orientadas a la prevención del suicidio en niños, niñas y adolescentes. No se identificaron modalidades de asistencia ni datos estadísticos sobre los niños, niñas y adolescentes que tuvieron una intención suicida en documentos del Ministerio del Poder Popular para la Salud» advierte el informe de Cecodap.

Todo esta documentación muestra que no hay protocolos de prevención. “Nosotros que ofrecemos una atención psicológica en Cecodap, conocemos la dificultad que existe para referir un caso a un centro psiquiátrico, no solo en Caracas, sino en el interior del país. Es muy difícil acceder a ese tipo de atención”, enfatiza Abel Saraiba coordinador del SAP.

¿El silencio como respuesta?

El silencio se ha planteado como estrategia ante la noción de que al hablar se le está dando ideas a los muchachos. Sin embargo, cada vez más los adolescentes tienen acceso a una gama de información en redes o series como “Por 13 Razones” disponible en Netflix, que hablan del tema abiertamente y no necesariamente con la orientación de especialistas.

Los Ministerios de Salud y Educación de Chile elaboraron una guía reforzando el rol de los centros educativos para propiciar estrategias para sobrellevar el estrés y prevenir conductas de riesgo para la salud. El documento muestra la ruta y los protocolos a aplicar, tales como: conocer las conductas suicidas; los mitos instalados; identificar factores de riesgo ambientales, familiares, individuales (estudiantes pertenecientes a minorías, migrantes, víctimas de acoso, discriminación, LGBTI); las alertas directas (búsqueda en internet de información sobre el tema, formas de quitarse la vida; manifestar deseo de hacerlo; enviar cartas de despedida, videos); alertas indirectas (aislamiento, retraimiento, cambio marcado de hábitos sociales, patrones de alimentación, sueño, bajo rendimiento escolar…) y sobre qué hacer, cuáles son los componentes fundamentales para poner en marcha un plan de prevención de conductas suicidas.

Luce fundamental la creación de un clima escolar protector donde los estudiantes se sientan aceptados; prevención del acoso escolar y discriminación; el fortalecimiento de espacios para la participación estudiantil; alfabetización en salud mental y en el desarrollo de habilidades sociales; identificación de estudiantes en riesgo y la preparación del personal docente para saber qué hacer al hablar con el estudiante, su familia, compañeros de clases. El trabajo coordinado con personal de salud mental en la zona es fundamental. Hay que remitir los casos para ser atendidos por los especialistas. Igualmente hay que anticipar qué hacer si en el centro educativo se presenta un intento fallido o un caso consumado (durante y después del evento) teniendo presente el evitar un efecto contagio entre los estudiantes.

El silencio no es la respuesta, es por ello que desde Cecodap realizaremos el Seminario: Cuando el suicidio se asoma. Estrategias para prevenir y abordar el suicidio en la niñez y adolescencia, el 27 de mayo, en el auditorio del Colegio San Ignacio de Loyola, Chacao. Este foro busca ser un aporte para seguir sensibilizando sobre la problemática y lo imperativo de que el Estado establezca prioridades dentro de los planes de salud mental, que deriven en programas y creación de la infraestructura para la prevención y atención del suicidio en niños, niñas y adolescentes.

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Del mismo autor: El vacío legal en casos de acoso escolar

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