Más terapias, menos antidepresivos

Los medicamentos antidepresivos son muy usados para tratar la depresión, pero desde hace un tiempo su administración se ha visto empañada por las dudas que se generan sobre su eficacia duradera. Sobre este importante tema, un nuevo estudio publicado en PLOS ONE sugiere que los antidepresivos no mejoran la calidad de vida de las personas. Esto no quiere decir que su uso sea inadecuado, ya que estos medicamentos pueden salvar vidas. Pero los hallazgos han desencadenado un replanteamiento sobre los fármacos. Esta es una importante investigación, considerando que millones de personas los toman en todo el mundo.

Los antidepresivos tienen una historia accidentada. Diferentes grupos de investigación han señalado que la industria farmacéutica ha ocultado durante mucho tiempo ciertos datos sobre los ensayos que muestran la ineficacia de los antidepresivos, “maquillando” los efectos secundarios de los lucrativos medicamentos. Aunque este sesgo de publicación parece haber disminuido en los últimos años, el hecho es que los antidepresivos dejan a muchas personas desesperadas por mejores tratamientos, mientras que la cantidad de casos de depresión continúa creciendo a nivel mundial.

Muchos estudios también agravan el problema al no considerar los aspectos que más importan a los pacientes, como lo es la calidad de vida. Mejorar el bienestar general de las personas durante años y no solo por unos pocos meses, es “el objetivo final de la terapia”, escriben los autores en su artículo. Sin embargo, se cuestiona si los antidepresivos ayudan a lograr este objetivo.

En este estudio, los científicos recopilaron datos de la Encuesta del Panel de Gastos Médicos. Los registros de salud de EE.UU. mostraron que, en promedio, entre 2005 y 2016, aproximadamente 17 millones de adultos fueron diagnosticados con depresión cada año, una cifra asombrosa equivalente a casi la mitad de la población de Venezuela. La investigación también validó las experiencias de las personas que se sienten frustradas tras sus experiencias con los antidepresivos. Para ciertas personas, estos medicamentos hacen poco para aliviar la enfermedad y pueden tener efectos secundarios no deseados, como aumento de peso, insomnio, pérdida del deseo sexual e incluso síntomas similares a los mostrados por la abstinencia, si se suspende el tratamiento abruptamente.

Alrededor de los dos tercios de las personas en el estudio eran mujeres, lo que refleja las disparidades de género en la salud mental. Adicionalmente, de la totalidad de los casos un 60% fueron tratados con antidepresivos. El análisis señaló que el uso de antidepresivos se asoció con algunas mejoras en los aspectos mentales, pero no en la calidad de vida. Las personas indicaron que su angustia psicológica y su bienestar mejoraron con los antidepresivos, pero sus problemas de salud física, dolor y falta de vitalidad permanecieron. Es llamativo que muchos de los cambios positivos que mostraron los pacientes que tomaron antidepresivos durante dos años, se asemejaban con aquellos que no consumían estos medicamentos.

Sin embargo, el estudio no distinguió entre los casos de depresión recién diagnosticados y aquellos que habían vivido con la enfermedad durante años, se incluyeron en el análisis siempre que tuvieran un diagnóstico de depresión y dos años de registro. Los investigadores tampoco pudieron controlar la gravedad de la depresión porque esto no se evaluó en los datos de la encuesta. Además, los dos grupos de estudio también diferían en cuanto a la edad, género, etnia y nivel socioeconómico.

Los hallazgos de este estudio centrado en los EE. UU. no se pueden extrapolar a todos, en todas partes, pero encaja con la creciente evidencia de otros países, entre ellos Venezuela, de que los antidepresivos modernos se están quedando cortos en muchos aspectos. Como subraya este estudio, es posible que los médicos deban repensar cómo se usan mejor los antidepresivos y si los medicamentos brindan o no beneficios significativos y duraderos a las personas.

Los investigadores argumentaron que los expertos en salud mental deberían revisar cuándo es necesario recetar los antidepresivos, además de considerar el utilizar los medicamentos por períodos de tiempo más cortos y solo para las personas con depresión severa. Además, la combinación de antidepresivos con el apoyo de una psicoterapia continua, parece ser la clave para mejorar la calidad de vida de las personas, más que los medicamentos o la terapia aplicada de manera individual, tal como lo mostró un metanálisis de 2016 de más de 150 ensayos aleatorios controlados con placebo.

Aunque todavía se necesita que los pacientes con depresión continúen usando los medicamentos antidepresivos, se requieren estudios a largo plazo que evalúen el impacto real de las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas en la calidad de vida de los pacientes. Los médicos y los profesionales de la salud deberían considerar incluir a las personas en psicoterapia o sesiones de apoyo social antes de recurrir a recetar los antidepresivos.

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