¡La soledad, un tema hiriente!

La soledad humana no es una novedad ni sorpresa, es un tema de difícil manejo, con un sentimiento ansioso y una realidad hiriente; soledad que se mantiene en crecimiento sostenido, a nivel mundial. Aunque a algunos poco afecta, y no a todos en alta proporción, la soledad nos ha “rondado” y “golpeado”, y perseguido ocasionalmente. Es el temor a la soledad.

La soledad se desarrolla en deprimentes sentimientos de angustia y ansiedad. La soledad es discrepancia depresiva anímica (psíquica), entre los contactos sociales de los que deseamos vivir y sentir, ajenos al silencio ansioso de la soledad.

La soledad influye con efecto perjudicial sobre la salud mental y física. La soledad, incluso, está relacionada con condiciones de salud integral, como depresión emocional, el alcoholismo, el deterioro cognitivo (intelectual), y las enfermedades cardíacas: La repercusión en la vida social no podemos dejarla fuera, en sus magnitudes y secuelas.

La soledad casi se duplica en los grupos urbanos y superpoblados. Al contrario, la inclusión social (percibida), y la sensación de compartir valores, se asocia a cada baja de la soledad. Esto sugiere que importa la calidad de relaciones sociales, en lugar de los contactos. Algo muy importante es que la gente se siente menos sola en sitios urbanos, naturales, como árboles, plantas y pájaros, comparadas con entornos urbanos más cargados.

¡Curiosamente, el lugar donde se dan las relaciones influye!

Si el contacto con lo natural disminuye la soledad, entonces la mejoría de los accesos a espacios verdes y azules de calidad (como parques y ríos) en áreas urbanas, puede ayudar a las personas a sentirse menos solas. La naturaleza beneficia la salud mental.

¿Más verdor es más contacto social? Todas las evidencias lo resaltan. Proteger la naturaleza apoya la salud de la población, y minimiza el cambio climático. La reforestación urbana reduce la angustia psicológica, la falta de sueño, las quejas de la memoria, y tal vez, incluso, la demencia. Reducir la soledad podría ser una forma en la que los espacios verdes producen beneficios potenciales.

Se cree que esto proporciona un alivio colectivo de las angustias y ansiedades humanas. Estas ventajas son más raras en los entornos menos restaurados, como partes de ciudades con pocos árboles, áreas con escasa vegetación y basureros no tratados.

Aprendimos a contaminar con basura y ruido nuestros ambientes naturales: ¡Parece como si pisásemos sembradíos con errores! ¡Como si estuviésemos ya entrampados! Poca es la gente que calma nuestras angustias, y explique qué nos afecta. ¡Menos son, aún, quienes hayan podido encontrar alguna salida salvadora; alguna salida terapéutica!  Pero, ya son fascinantes algunas virtudes de la vida, valores de la naturaleza, con una textura especial. Basta con tres escogidos especiales: ¡La soledad, el silencio y la calma!

Hernani Zambrano Giménez, PhD.

hernaniyo@outlook.com

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