“Nos preocupa el acercamiento de la OTAN porque se entiende como enemiga de Rusia”, afirma embajador ruso en Ecuador

El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa y las fuerzas del primero siguen avanzando. Ayer las tropas rusas lanzaron más de 30 misiles contra una base a tan solo 20 km de la frontera de Polonia, que ha provocado al menos 35 muertos, en una escalada de la guerra que la acerca por primera vez al territorio de la Unión Europea (UE) desde que comenzó la invasión.

Actualmente las fuerzas rusas intentan rodear a las ucranianas en el este del país intentando envolverlas “al avanzar desde Járkov en el norte y la sitiada Mariúpol en el sur”, afirma el último parte de la inteligencia militar británica.

Estas fuentes sostienen que los efectivos rusos que progresan desde Crimea quieren ir en dirección oeste hacia Odesa.

La semana pasada el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, habló sobre lo que serían las principales condiciones de Rusia para detener su invasión en Ucrania: reconocimiento de Crimea como parte de Rusia, reconocimiento de la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk y establecer por ley la neutralidad de Ucrania.

Respecto a este último punto, el embajador de la Federación de Rusia en Ecuador, Vladimir Sprinchan, explica que con el tema de neutralidad se refiere a que Ucrania no debe ser parte de un bloque político o militar hostil para Rusia, es decir, ni la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ni la Unión Europea (UE).

“Estados Unidos, la OTAN y Ucrania, en sus documentos estratégicos de política exterior nombran a Rusia como enemigo, y con la entrada de Ucrania en la OTAN se acerca a las fronteras de Rusia. Nosotros conocemos muy bien la violación de los compromisos de 1997, cuando la OTAN se comprometió con Rusia a no recibir nuevos miembros, pero entraron otros 14 países de Europa y ubica en estos sus nuevas bases militares. Por ejemplo, en Rumania y Polonia”, apunta Sprinchan.

Añade que si Ucrania entrara en el bloque militar se abriría la posibilidad de crear una base en ese país, por ejemplo, en la ciudad de Járkov, desde solo se necesitan 4 minutos para lanzar un ataque contra Moscú.

“Rusia quiere asegurar su seguridad para no tener cerca de sus fronteras un bloque que no es amistoso… que busca terminar con su soberanía, independencia, economía y pueblo… porque (la OTAN) se entiende como enemigo de Rusia”, afirma Sprinchan.

Para él el catalogar como enemigo a su país se debe a su continuo crecimiento en lo económico e influencia política en un mundo que quedó unipolar tras el fin de la Guerra Fría y a que solo quieren mantener las “reglas que se crean en Washington”, pero ahora con el surgimiento de países como China y otros actores a Estados Unidos le parece algo que va contra su seguridad.

“Pero cómo le parece que nosotros sentimos inseguridad de un país vecino y Estados Unidos lo ve en un país de otro hemisferio, hay una diferencia… Rusia mantiene tradiciones, costumbres, historia, religión, sus principios sobre que la familia es entre hombre y mujer… esos son nuestros principios más importantes en nuestro país, en nuestra cultura, que es diferente de la cultura de otros países, pero una parte del mundo cree que todo el mundo tiene que ser el mismo como ellos se imaginan, como ellos creen que es correcto”, afirma Sprinchan.

Esto último lo dice en referencia a las fuertes críticas contra el régimen ruso por su posición contra la comunidad LGBTI, que lo acusa de persecución y discriminación.

Respecto a las conversaciones entre su país y Ucrania, comenta que ambos países se mantienen fuerte en sus puntos de vista, principalmente porque el Gobierno de Ucrania no quiere aceptar lo de Crimea y lo del Donbás (región en la que está Donetsk y Lugansk).

“Un día antes de iniciar la operación militar (rusa) Ucrania declaró que podía renunciar a su posición de no tener armas nucleares y el presidente (Volodimir) Zelenski declaró que está listo de crear una bomba atómica”, dice Sprinchan, apuntando se volvía una amenaza.

El presidente ruso, Vladimir Putin, también ha resucitado la amenaza de una guerra nuclear al poner en alerta la fuerza de disuasión nuclear de su país como una especie de ‘chantaje’ contra las sanciones, según Beatrice Fihn, responsable de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, ONG galardonada con el premio Nobel de la Paz en 2017.

Al ser consultado sobre la censura que ejerce el Kremlin actualmente, por lo que varios medios independientes e internacionales han dejado de informar desde Rusia en las últimas semanas, comenta que los medios occidentales no han venido informando de los ataques que afirma ha hecho el Gobierno ucraniano a la población prorrusa del Donbás desde 2014, pero en varias ocasiones se ha visto a medios informar de ese conflicto entre Kiev y los separatistas y el resultado que ha dejado: más de 14.000 muertes.

Para los rusos también es una lucha contra los nacionalistas ucranianos, llegando a decir que tienen ideología nazi. Mientras desde Ucrania también se acusa de nacionalismo y una especie de colonialismo a Moscú.

Solo el pasar de las semanas dirá el resultado final de este conflicto que por ahora sigue con una duración incierta, pese a los intentos de diálogo. Aunque Zelenski destacó el sábado pasado que Rusia adoptó un “enfoque fundamentalmente diferente” y ya no se limita a “dar ultimátums”. Por ello, se siente “feliz de recibir una señal de Rusia”, luego de que Putin dijera que vio “pasos positivos” en las últimas negociaciones bilaterales. (I)

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