Éxodo de ucranianos complica a Europa justo cuando se preparaba para dar fin a la pandemia

Éxodo de ucranianos complica a Europa justo cuando se preparaba para dar fin a la pandemia

El inicio de una guerra como la que comenzó hace doce días en Ucrania, tras la ofensiva rusa, no solo tendrá consecuencias geopolíticas, económicas y sociales, sino que también impactará en materia sanitaria en el continente Europeo, que ya tenía previsto alistarse para el fin de la pandemia.

A diario miles de personas están saliendo de Ucrania buscando asilo y refugio la mayoría en Polonia, Hungría, Moldavia, Rumanía y Eslovaquia, mientras que otros se han trasladado a otros países europeos y un número importante ha viajado a Rusia. Los desplazamientos han hecho que los controles epidemiológicos de Ucrania, sus planes de vacunación y sus medidas sanitarias se incumplan enormemente en los últimos días, y los desplazados se exponen a situaciones de hacinamiento e insalubridad.

La situación de la pandemia en Ucrania preocupa a Europa, donde ya se hablaba de retirar las restricciones sanitarias. Semanas antes del conflicto, la nación atravesaba su peor ola de contagios de coronavirus desde que se inició la pandemia.

Solo unos días antes del inicio de la ofensiva, superaba los 37.000 casos diarios, y en los momentos actuales se reportan menos casos, pero se desconoce si es por fallas del sistema o porque en realidad la ola está disminuyendo. Al mismo tiempo, el posible colapso del sistema sanitario por la ofensiva hace temer lo peor y que exista un aumento de muertes no solo de COVID-19, sino de todo tipo de enfermedades, recoge BBC.

Refugiados de guerra en el cruce fronterizo polaco-ucraniano en Dorohusk, Polonia, 5 de marzo de 2022.

Richard Selfman, asesor de salud del Banco Mundial, advirtió que “sea cual sea la duración o la naturaleza del conflicto armado en Ucrania, tendrá un efecto negativo en los sistemas de salud, interrumpirá los sistemas de vigilancia y respuesta y provocará un aumento de enfermedades infecciosas prevenibles conocidas; más aún con COVID-19 y cualquier variante futura”.

En medio del temor, los expertos europeos han dicho que una única buena noticia es que ómicron es la variante dominante en la zona, por lo que no se esperan casos graves. Sin embargo, no hay nada que garantice que solo sea ómicron la variante de la que surjan casos, y enfatizan que se debe tener en cuenta que es probable que aparezcan nuevas mutaciones del virus, refiere EFE.

Todo el panorama sanitario que conllevan los refugiados complica a la tan esperada eliminación de las restricciones sanitarias y hace urgente un fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y respuesta ante el virus en el continente.

Ante esta situación, los altos cargos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya han emitido pronunciamientos y han hecho un llamado a la “urgente necesidad” de establecer un corredor seguro para facilitar la llegada de material sanitario en medio del conflicto bélico.

La semana pasada ya enviaron material sanitario, transportado desde Dubái a Polonia, que podría cubrir las necesidades de alrededor de 150.000 personas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo el 5 de marzo que el número de personas que huyeron de Rusia por la guerra en Ucrania a los países europeos vecinos ya supera los 1,2 millones de personas, y es probable que el número aumente varias veces en los próximos días y semanas.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, anunció que habrá más envíos en los próximos días y reveló que ya se han retirado $ 5,2 millones del fondo de emergencias de la organización, pero que serán necesarios otros $ 45 millones para los próximos tres meses.

El director de OMS en Ucrania, Jarno Habicht, lamentó la imposibilidad de distribuir el material sanitario guardado en los almacenes de la agencia en Kiev y citó entre las preocupaciones la falta de oxígeno y de medicinas y los problemas para llevar a cabo la campaña de vacunación contra la polio.

La OMS ha manifestado también su inquietud por las informaciones sobre ataques contra centros hospitalarios y personal sanitario, aunque admitió que de momento solo se ha confirmado uno.

“La neutralidad de los hospitales y el personal debe ser respetada y protegida. Lo contrario sería una violación de las leyes internacionales”, dijo Adhamom.

No obstante, para Ucrania el tener que lidiar con una enfermedad durante un conflicto no es algo nuevo. En 2014, cuando empezó la ofensiva por la anexión rusa de la península de Crimea y otras zonas del Dombás ucraniano, el sarampión aprovechó para ocasionar un nuevo brote, según Unicef.

El país pasó de 4.782 casos de sarampión a 35.120 en un solo año. La tasa de inmunización contra esta enfermedad se redujo del 98 % de 2006 al 42 % de 2016.

En tanto, como una medida para evitar el aumento de contagios de cara a los desplazamientos, Italia anunció que ofrecerá vacunas contra el COVID-19 a todos los refugiados ucranianos que lleguen al país.

El Gobierno italiano someterá a pruebas diagnósticas del virus en las 48 horas siguientes a su entrada en Italia, donde a todos ellos se les ofrecerá la vacunación, según una nueva directiva del Ministerio de Sanidad, que alerta de que la cobertura con la vacuna en Ucrania es “una de las más bajas de Europa”.

La sanidad italiana alertó a las regiones de las pautas necesarias para regular la situación sanitaria del coronavirus de los refugiados ucranianos que lleguen a Italia debido a la guerra y que podrían ascender a unos 800.000.

“Según los datos disponibles, la cobertura de vacunación contra el COVID-19 en Ucrania se sitúa en torno al 35 % de la población, una de las más bajas de Europa”, alertó el ente.

“Está claro que vamos a ofrecer la vacunación, pero lo que necesitan las personas que acuden a nosotros es un abrazo”, dijo el subsecretario de Sanidad, Pierpaolo Sileri, al destacar que la vacunación será siempre opcional.

El estatus de refugiado “permite el acceso a nuestra asistencia sanitaria” y “no prevé la obligatoriedad del certificado sanitario”, por lo que los refugiados podrán viajar en los transportes públicos, ya sean autobuses o trenes, tras “un control de seguridad”, añadió Sileri.

Es posible que la iniciativa ucraniana se replique en el resto de países adonde están llegando los ucranianos que huyen del conflicto. (I)

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